EL RECUERDO INELUDIBLE A LAS 13 ROSAS

Una delegación del PCE se ha acercado a la placa que las recuerda en La Almudena para homenajearlas, queriendo evitar cualquier aglomeración debido a la repercusión que siempre ha tenido este acto en Madrid.

Acto en memoria de las 13 Rosas.

Tan solo una pandemia mundial que ha provocado miles de muertos en España ha conseguido que el homenaje a las 13 Rosas, a 81 años de su fusilamiento en 1939, no sea multitudinario. Una «difícil» decisión tomada por el Partido Comunista de España (PCE) que ha decidido primar la salud de sus militantes frente al reconocimiento a estas mujeres asesinadas por el franquismo debido a su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Con todo y con ello, una delegación con ocho representantes del Partido y de sus Juventudes se han acercado a la placa del cementerio de La Almudena, muy cerca de donde les arrancaron la vida, llevando a cabo así una ofrenda floral, a la que se han acabado acercando en torno a tres decenas de individualidades, para «que sus nombres no se borren de la historia», parafraseando las últimas palabras de Julia Conesa, una de las ejecutadas.

Con ella, Carmen Barrero, Martina Barroso, Blanca Brisac, Pilar Bueno, Adelina García, Elena Gil, Virtudes González, Ana López, Joaquina López, Dionisia Manzanero, Victoria Muñoz y Luisa Rodríguez. Con ellas, 43 hombres más ejecutados la misma noche, en el mismo lugar, a los que ahora se recuerda con 43 claveles. «Estas personas dieron su vida por luchar contra el fascismo y por la libertad y la democracia, cosas que hoy en día cualquier persona defendería, por lo que entendemos que debería ser el propio Estado el que reivindicara estos valores como suyos para honrar a las víctimas como se merecen», explica Jorge Castaño, responsable de acción externa del PCE de Madrid y participante en el acto.

La ofrenda también ha contado con la participación de Tatiana Ruiz, militante comunista y activista por la memoria histórica. Así responde a por qué es importante reivindicar la memoria histórica: «Si ya cuesta que una parte de la historia se tenga en cuenta, si no hacemos este tipo de reconocimientos esa parte estaría olvidada por completo. Es una responsabilidad no solo para con las personas que dieron su vida por un Gobierno legítimo, sino con las generaciones del futuro, para que vean cómo de la dictadura, la Transición y la democracia solo hay una historia oficial y el resto está enterrada en archivos y cunetas».

La ultraderecha y las antifranquistas
Después de que el líder ultraderechista y concejal en Madrid Ortega Smith  tildara a las fusiladas antifascistas de «asesinas» y «violadoras», el alcalde de la capital decidió quitar las placas que recordaban a todos y cada uno de los represaliados por el franquismo y cambiarla por una cita que iguala a asesinos y asesinados, según el PCE. Ahora, sin memorial en La Almudena, las asociaciones memorialistas esperan que algún día vuelva a su lugar. «Almeida, que ha hecho de poli bueno durante la crisis sanitaria, ha dado este golpe final que viene fraguando desde que la equidistancia es su guía, así que hubiera ocurrido lo mismo si no gobernara gracias a los votos de VOX», opina la militante memorialista.

En cuanto a las declaraciones del militante de VOX, «se dirigen a las 13 Rosas porque al final, el gran enemigo de VOX, curiosamente, es el mismo que el de Franco: el comunismo y el régimen de libertades y democracia que fue la II República en su momento», en palabras de Castaño.

Ruiz considera que la impunidad de la que gozan declaraciones como las de Ortega Smith es precisamente lo que le permite hacerlas. «Aquí el Franquismo sigue siendo legal y se puede decir cualquier barbaridad sin que pase nada», comenta la militante mientras Castaño apostilla que «la verdad legal siguen siendo lo que dictan las sentencias de los tribunales franquistas, porque no ha habido ninguna nulidad de aquel sistema».

Desde su punto de vista, habría que hacer un esfuerzo en huir del lugar común circunscrito a la concordia nacional: «La primera persona en buscar esa concordia fue el propio Franco, y aún hay gente que se empeña en seguirla buscando sin tener en cuenta qué piensa la otra parte damnificada. Podía ser una guerra entre hermanos, pero estaba claro que unos luchaban por defender un régimen de libertades y otros por la imposición de un régimen represivo».

El futuro del PCE y la actualidad
Alberto G., militante en la Unión de Jóvenes Comunistas de España (UJCE), considera que el juicio al que se enfrentaron las 13 Rosas fue sumarísimo, sin pruebas y con acusaciones infundadas, «tan solo por cuestiones meramente represivas, como sigue dándose hoy en día, salvando las distancias», en sus propios términos. Este militante de 25 años, que también ha participado en la ofrenda, narra la lucha que desempeñaban desde su colectivo: «Además de ser la organización juvenil del PCE y su escuela de cuadros, luchamos contra el régimen del 78, en lo político, y contra el propio capitalismo, en lo estructural. Queremos un sistema de vida digno que no niegue las condiciones de vida mínimas, como la imposibilidad de emanciparse en las grandes ciudades, o la promoción de un siesta de ocio alienante e individualista, como las casas de apuestas o el ocio consumista».

Por otra parte, la perspectiva memorialista está muy presente en la UJCE: «Hoy venimos aquí a reivindicar un ejemplo de lucha y determinación. Estas jóvenes, aun habiendo perdido la guerra, se mantuvieron firmes en las cárceles franquistas antes de morir», en los términos del joven comunista. Retrotrayendo la cuestión a la actualidad, y preguntada por el último movimiento del heredero directo del Franquismo, Ruiz se refiere así a la posibilidad que abre el abandono de España por parte de Juan Carlos I: «Creo que podemos estar más cerca de un proceso constituyente, aunque habrá que seguir peleando mucho por ello. Los medios de comunicación están tratando a Felipe VI igual que se trató a su padre, como el mayor demócrata donde los haya, así que soy consciente del trabajo que tenemos por delante. Al fin y al cabo, la realidad está para ser cambiada», concluye esta militante memorialista.

Fuente: El Diario

FALLECE JULIO DIAMANTE

HOY NOS HA DEJADO EL CINEASTA GADITANO JULIO DIAMANTE

Director de cine y de teatro, guionista, realizador de televisión y docente en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid. Películas principales: Organillo, Velázquez y lo velazqueño, Los que no fuimos a la guerra, Sex o no sex, Tiempo de amor, El arte de vivir, Helena y Fernanda, La Carmen.

El compromiso permanente
Julio Diamante. Memorias rebeldes

Retrato de Julio Diamante – Fotografía de Óscar Fernández Orengo

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La vuelta a casa de ‘la Pasionaria de Omaña’, la maestra que el franquismo ejecutó por 300 pasquines antifascistas

Genara Fernández, fusilada en 1941, ha sido enterrada en su pueblo, Cirujales (León), después de que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica exhumara a sus restos y se los entregara a su familia

De la tía Genara nunca se hablaba. Que «la mataron en la guerra» era lo máximo que se decía en la familia de labradores en la que creció su sobrino, Evelio Fernández, en una atmósfera marcada por el silencio heredado de generación en generación. El nombre de Genara Fernández García, maestra en Cirujales (León), su pueblo natal, sobrevivió a los años, pero no lo hizo su historia. Nadie contó cómo el régimen franquista acabó con su vida en el campo de tiro de Puente Castro, donde los fusilamientos se contaron por cientos, y arrojó su cuerpo a una fosa de la que no se supo nada hasta ahora. Ocho décadas después, Evelio y su familia han reconstruido los pasos que dio hasta su fusilamiento al amanecer del 4 de abril de 1941, tras ser condenada por unos pasquines antifascistas, y por fin Genara, apodada ‘la Pasionaria de Omaña’, ha vuelto a su lugar de origen. Continue reading «La vuelta a casa de ‘la Pasionaria de Omaña’, la maestra que el franquismo ejecutó por 300 pasquines antifascistas»

CLAVELES PARA GERMÁN

Claveles para Germán

La exhibición de una pancarta en la plaza de toros de Pamplona con el texto “AMNISTÍA TOTAL PRESOAK KALERA. SAN FERMÍN SIN PRESOS” dio pie a una violenta intervención policial, en los Sanfermines del 78, con el resultado de:

Germán Rodríguez, estudiante, muerto de un disparo en la frente;

150 heridos;

11 heridos de bala.

Los responsables policiales y el Gobernador Civil de Navarra fueron cesados, no así el responsable de los mismos, el Ministro del Interior Rodolfo Martín Villa.

Esta atrocidad nunca fue llevada a los tribunales y nadie pagó por ella.

“Claveles para Germán” es el homenaje que las peñas de Pamplona le realizarán este próximo 8 de julio.

El colectivo Sanfermines 78 Gogoan y las peñas de Pamplona volverán a recordar a Germán Rodríguez el 8 de julio

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HOMENAJE AL CHATO GALANTE DESDE CARNE CRUDA

ESTE ÚLTIMO 25 DE JUNIO DESDE LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE LA RADIO DIRIGIDO POR JAVIER GALLEGO CRUDO NOS HA CONMOVIDO EL HOMENAJE PARA UNO DE LOS MÁS RECONOCIDOS LUCHADORES ANTIFRANQUISTAS QUE HA TENIDO NUESTRA CLASE EN ESPAÑA, NOS REFERIMOS A JOSÉ MARÍA GALANTE SERRANO MÁS CONOCIDO POR TODOS COMO CHATO GALANTE. PARA ÉL, PARA SU VIUDA Y COMPAÑERA DE TANTAS LUCHAS VA NUESTRO RECONOCIMIENTO ETERNO.

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CRÓNICA DEL HOMENAJE A YOLANDA GONZÁLEZ

Las 11.15 de el 1 de febrero de 2020 cuarenta años atrás fue asesinad Yolanda González unos cuantos militantes de la Asamblea de Leganés por la República traen en una base de hormigón la placa que la homenajea, azadón en mano cavan en la tierra la cubren con una bandera republicana, no deja de emocionarnos.

A las 12.10 con diez minutos de retraso comienza el acto , interviene el portavoz de la Asamblea de Leganés por la Republica.
Tras unas palabras levanta la bandera republicana, produciéndose un aclamado aplauso unánime.

Tras ello vuelve a intervenir Luis Gimeno Lopesino ubicando el momento histórico y denunciando la pasividad del equipo de gobierno municipal que incumple sus propios acuerdo de pleno municipal y esaltando el tesón de esta asamblea para hacer cumplir nuestras peticiones en esta y otras que se puedan producir.

Rememoro la historia de Yolanda González su lucha y la intransigencia de la ultraderecha de entonces como la de ahora
Tras estas palabras se puso el audio del hermano de Yolanda Asier González mostrando su agradecimiento a este acto y lamentando no poder estar presente.

Intervino Alfonso Araque compañero de la misma en la coordinadora de estudiantes resaltando u lucha anticapitalista. Intervino también la compañera Esther que vino en exclusiva desde Barcelona a este acto También destaco la lucha revolucionaria de Yolanda.

Intervino el compañero de parla Florencio Aguado resaltando la necesidad de la unidad de los revolucionarios de la zona sur de Madrid

También destacar LA MENCION A LAS PROXIMAS CONSULTAS DEL 9 DE MAYO EN LA QUE LA Asamblea de Leganés junto a la coordinadora de pueblos de Madrid esta organizando y llamando a la participación en ella
Se cierra el acto con un grito de esperanza y de futuro

Fuente: Teleganés

HOMENAJE A YOLANDA GONZÁLEZ

Este 1 de febrero la Asamblea de Leganés por la República ha homenajeado a Yolanda González cobardemente asesinada por el fascismo durante la mal denominada «trancisión» que costó la vida de muchas militantes de la clase estudiantil y trabajadora. Nosotros no olvidamos. Ni olvido ni perdón! Que su asesino esté libre y trabajando para la policía del estado dice mucho. ———————————————————————————————–

El 1 de febrero de 1981 -cinco años después de la muerte de Franco, dos años después de la ratificación de la Constitución española, tres semanas antes del intento de golpe de Estado del 23 de febrero- la estudiante de diecinueve años Yolanda González es secuestrada, torturada y asesinada en Madrid por una célula de la organización armada ultraderechista Batallón Vasco Español (BVE). Pocos días después, el grupo cae por la delación de uno de sus pistoleros, que resulta ser también agente de policía. El líder del comando, Emilio Hellín, es detenido en casa de un policía en Vitoria. Entre los implicados figura también un ex-guardia civil, jefe de seguridad del partido fascista Fuerza Nueva. En la operación se incautan explosivos y armamento reglamentario del Ejército, equipo informático y de telecomunicaciones de la Guardia Civil y documentación que señala a la joven asesinada como objetivo de seguimiento policial. Yolanda González no milita en ETA, como pretenden hacer creer sus asesinos durante el juicio, sino en el trotskista Partido Socialista de los Trabajadores y en la Coordinadora de Estudiantes madrileña. Se están produciendo, y Yolanda participa activamente de ellas, importantes movilizaciones contra la Ley de Autonomía Universitaria y el Estatuto de Centros Docentes, reformas educativas de signo neoliberal que promueve el gobierno de UCD, partido gestado en el seno del franquismo como salvoconducto democrático para su casta dirigente, y que hereda, material e ideológicamente intacto, el aparato represivo del franquismo: “¡UCD, UCD, la pistola se te ve!”, se grita en el funeral de Yolanda [1], como en el de muchas de las aproximadamente doscientas víctimas de la violencia policial y parapolicial que jalonan la Transición española [2]. El diputado socialista Juan Barranco declara: ¿Cómo los autores de la muerte de Yolanda González obtuvieron en el mercado las armas y los aparatos electrónicos que poseían? ¿Con qué organizaciones, incluso extranjeras […], tenían relaciones los implicados? ¿Qué información tiene el Gobierno sobre el denominado Batallón Vasco Español? [Este asesinato] se achaca en su superficie a elementos de la extrema derecha, pero va más allá y se relaciona con instituciones del Estado [3]. Hellín es condenado en 1982 a cuarenta y tres años de prisión, tras una insuficiente instrucción que no profundiza en el entramado ultraderechista ni esclarece sus conexiones con las fuerzas de seguridad. En 1987, aprovechando un inexplicablemente benévolo permiso carcelario, huye a Paraguay, donde colabora con los servicios represivos del dictador Alfredo Stroessner. Allí es descubierto por la prensa, detenido y finalmente extraditado a España. Tras penar un total de trece años, es puesto en libertad en 1996, para desaparecer por completo de la actualidad informativa. Hasta que en febrero de este año el diario El País informa de su nueva actividad como empresario de seguridad privada, colaborador de alto nivel de los ministerios de Interior y Defensa y varias fuerzas de seguridad estatales y autonómicas, además de perito de la Audiencia Nacional en casos de terrorismo y crimen organizado. Entre otros servicios, el hombre que en febrero de 1981 descerrajó dos tiros en la cabeza de Yolanda González y arrojó su cadáver a un descampado a las afueras de Madrid “ha impartido numerosos cursos y talleres de formación en la Dirección General de la Guardia Civil sobre teléfonos espías, obtención de evidencias en Mac, iPhone e iPod, e interpretación de datos binarios obtenidos de teléfonos móviles” [4].

Fuente: Quién mató a Yolanda González

Noticias referentes al homenaje:

La lucha antifascista marca los actos de homenaje a Yolanda González en Madrid

A 40 años: Yolanda González, militante trotskista, asesinada por los fascistas en la Transición española

Yolanda González ya tiene su placa en Leganés

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Web’s:

Yolanda González

 

Las rapadas de Lekeitio: víctimas de la represión franquista

RAPADAS DE LEKEITIO

Las rapadas de Lekeitio: víctimas de la represión franquista

Humillaban a mujeres y niñas públicamente y convirtieron el castigo de género en arma política durante la guerra y la posguerra.

Tam-Tam, tampatantam. Gregori Goitia Izurieta (1919) tenía 16 años pero recuerda como si fuese ayer el sonido del tamboril que anunciaba el «paseo de la vergüenza». Con el apoyo de los «señoritos», los alguaciles y guardias civiles testaban en Lekeitio un castigo que se extendió por muchos pueblos y ciudades del nuevo Estado dictatorial, aunque los registros de aquellashumillaciones públicas sean escasos. De norte a sur, solamente se conservan tres únicas fotografías que ilustran esa barbarie.

Rufo Atxurra, historiador autodidacta y una de las fuentes más fiables de información del pueblo no pudo recabar documentos de lo acaecido en Lekeitio porque «las víctimas hicieron lo posible por enterrar esas vejaciones» y «las autoridades no escribieron un listado de las atrocidades cometidas».

Tampoco figuran expedientes sobre estas mujeres en los tribunales militares del franquismo. Han sido las grandes olvidadas. Son los propios familiares los que, con su testimonio, pueden ayudar a escribir el relato de aquellos escarnios.

Para que os hagáis una idea, era tal la brutalidad con la que fueron tratadas estas mujeres que, en el periódico madrileño ahora, fechado el 2 de octubre de 1936, hablaban de «bárbaros instintos de las hordas fascistas que dejaban sus huellas en estas mujeres vascas». 

Hacia el modelo de una nueva mujer

Los ataques sistemáticos de los «vencedores» contra las mujeres de Lekeitio eran castigos por haber cuestionado los principios básicos y el orden que pretendía establecer el nuevo estado dictatorial.

«Las potxuas» – chicas en el lenguaje coloquial de la zona- eran mujeres que destacaban por tener un fuerte carácter y desafiaban la autoridad de los alzados con sus costumbres y tradiciones; el euskera era dominado por la gran mayoría de las madres, abuelas y nietas. Algo que el régimen no veía con buenos ojos por considerarlo el lenguaje del demonio y de los nacionalistas.

 

Eusebia Barinagarrementeria (dch) en 1975. Le cortaron el pelo con 42 años en Berriatua en mayo de 1937.Eusebia Barinagarrementeria (dcha) en 1975. Le cortaron el pelo con 42 años en Berriatua en mayo de 1937.

Devotas acérrimas de la Antiaguako Ama- La Virgen de la Antigua- aún conservaban bailes paganos en los que eran exclusivamente mujeres las que bailaban la danza del sol o el aurresku femenino. Esos bailes quedaron proscritos.

Javier Martin Burgaña las describe trabajando en el puerto: «cosiendo las redes de los marineros, descargando el pescado, encestándolo, limpiando el muelle, etc». Además, se encargaban del cuidado de los niños y del bienestar de la familia; hacían de padre y madre porque sus maridos estaban en la mar, habían fallecido en combate o- en el mejor de los casos- porque habían abandonado el país en un exilio forzado.

Por «rojas» y «vascas»

Brijida, Mari «Ondarru», Miren «Ponpon», Rosario «Akorda», Claudia y Carmen «Antzarra» no salen en los libros de historia pero tienen algo en común: fueron despojadas de uno de los símbolos más visibles de feminidad de la época.

Sin haber «torturado, violado y asesinado» a nadie, les raparon el pelo de la cabeza al cero en el ayuntamiento y, a alguna de ellas, también el de las cejas. Ese sería solamente el inicio de un calvario que iban a experimentar en sus propias carnes, una venganza y un ensañamiento que supera lo imaginable.

«Les dejaban una cabellera más blanca que el color de mi brazo», explica Gregori señalando una de sus articulaciones agarrotadas por el exceso de trabajo de años y años. A punto de cumplir un siglo de edad , Gregori todavía suspira al hablar de la guerra «entre hermanos»: «Ay la guerra, ay la guerra», lamenta con un debilitado hilo de voz.

 

Gregori Goitia en uno de los momentos de la entrevista.Gregori Goitia en uno de los momentos de la entrevista.

Una falsa denuncia de un vecino del propio pueblo, el simple hecho de tener un familiar en el bando republicano, vizcaíno o nacionalista sin la necesidad de que ellas compartieran esas ideas y, en definitiva «porque a ellos les daba la gana», concluye Mila Mendia. Cualquier pretexto era válido para que una mujer acabase en prisión.

«A mi abuela María se la llevaron simplemente por haber estado ayudando en el puesto de la Cruz Roja a los gudaris que llegaban heridos del frente», explica Iñaki Ruiz Laka. «A la mía, en cambio, por llevar una ikurriña», responde el nieto de otra. «A fulana y a mengana por no cantar el «Cara al sol».

Documentos de la condena de Mari Egaña ´Ondarru`Documentos de la condena de Mari Egaña ´Ondarru`

«Fueron trasladadas a una prisión que habían improvisado en una casa donde actualmente se encuentra el bar Itxasalde», informa Mari Nieves Erkiaga, «donde está el primer mirador». Dormían hacinadas y arrinconadas en el suelo, en un espacio que no superaba los 60 centímetros de ancho. «La comida escaseaba y los contados alimentos que llevaban a la boca estaban podridos».

En el centro, el edificio con miradores blancos donde se ubicaba la prisión femeninaEn el centro, el edificio con miradores blancos donde se ubicaba la prisión femenina

La inquisición franquista

Una de las secuencias más memorables de Juego de Tronos es el «Walk of Shame»- el paseo de la vergüenza- al que sometieron a Cersei. «La Lannister era obligada a ir hasta el castillo real atravesando desnuda y sin su larga melena por las calles de Desembarco del Rey».

Un padre que prefiere mantenerse en el anonimato no es capaz de buscar un símil mejor para contarle a su hijo lo que aconteció entre 1937 y 1940 en Lekeitio. «Aquí pasó algo parecido», afirma tajante. Su mujer compara los sucesos de la villa marinera con otra figura de la «España Negra», «con los sambenitos esos que imponía la inquisición española a los acusados de brujería, a los falsos conversos y a los herejes».

Tras ser arrestadas, a las mujeres peladas las forzaban a ingerir grandes cantidades de aceite de ricino, un laxante al que muchos le otorgaban propiedades abortivas. En el mejor de los casos el nauseabundo líquido les provocaba fuertes dolores de barriga y quemazón estomacal, en el peor de los casos diarrea y vómitos.

La vida de las mujeres de Lekeitio está ligada a su puertoLa vida de las mujeres de Lekeitio está ligada a su puerto

«Bebe esto», le dijeron a Claudia, «porque tú eres vieja y para que mueras antes» y, así hizó ella. Pero afortunadamente, la primera vez que la bebió, Claudia consiguió tirar gran parte de la sustancia a un pañuelo que le habían dado los verdugos para limpiarse las «babas». «Vais a echar todas las tonterías comunistas fuera del cuerpo», les advertían. 

«Las fuerzas vivas» del municipio obligaban a desfilar a las mujeres desde la plaza hasta el rompeolas en un teatro tumultuoso que duró más de un mes. Caminaban dando pequeños pasos amortiguados por el sonido de un txistu y un tambor, defecando por el poderoso laxante que les habían dado. En otras ocasiones les acompañaba la banda de música del pueblo. De esa manera, habían sido señaladas para el resto de sus vídas para su propio escarnio y el de sus propias familias. Estaban avisadas las futuras disidentes femeninas.

Según afirma el psiquiatra Enrique González Duro en su libro Las rapadas, el franquismo contra la mujer (S.XXI) , «las víctimas quedaban marcadas indefinidamente, aunque no tuvieran secuelas físicas». Quedaron grabadas en el imaginario colectivo de toda la población.

La rapada Mari Egaña, de negro y sujetando a la bebé que alumbró en la cárcelLa rapada Mari Egaña, de negro y sujetando a la bebé que alumbró en la cárcel

«Vagaban como almas en pena» narra Nicolasa Laka Egaña «Niko» con la firmeza del que conoce bien la historia. Su madre, Mari «Ondarru» se libró de milagro del ricino porque estaba a punto de dar a luz a su hermana , pero la exhibieron de modo deshonroso. «A la pobre le subieron la minifalda por encima de las rodillas y la pasearon de aquí para allá entre las sonrisas de algunas personas y la cara de pena de otras», agrega con tristeza. «La dejaron libre para traer al mundo a Txaro, que caprichos del destino, nació el mismo día en el que cumplía años el Caudillo», esboza una sonrisa tendenciosa. «Al de tres días nos la metieron presa otra vez», lamenta.

«Se les dejaba un pequeño mechón de pelo al que le anudaban un «txori» – un lazo en euskera – rojo y amarillo», amplia Mila Mendia , «llevaban los colores de la bandera monárquica como mofa».

A las hermanas María y Alejandra Erkiaga Bengoetxea les obligaron a limpiar los palacetes y las casas de los terratenientes y ricachones. «Dejábamos el suelo como la patena y, al acabar, los soldados echaban escupitajos al parqué mientras gritaban “puta vasca, limpia otra vez», solía contarle en vida María a su hija Rosa Bárcena Erkiaga. «Otras mujeres se encargaban de dejar como la patena la Basílica de Santa María, los cuartelitos de la Guardia Civil y el ayuntamiento», apostilla Rosa, «todo con jabón y frotando con la arena de la playa pequeña, eh».

El horror hecho lugar

A muy pocos kilómetros de Lekeitio, en la playa de Saturrarán de Mutriku, límite entre Bizkaia y Gipuzkoa, se encontraba la Prisión Central de la playa de Saturrarán. El bello entorno asalvajado, antiguo balneario, lugar de veraneo y descanso para turistas con dinero en otros tiempos, distaba mucho de la embajada de la muerte en el que se convirtió. Guarda una historia cruenta real que habría que recordar.

Vista de la antigua cárcel de SaturraránVista de la antigua cárcel de Saturrarán

Entre 1938 y 1944 por sus celdas pasaron más de cuatro mil presas republicanas de 18 a 80 años . «Lekeitianas habían pocas pero trajeron a 700 asturianas» comenta Jesusa Goiogana. Allí encontraron la muerte 116 mujeres y 57 niños a los que consideraban «débiles mentales» y los pequeños que sobrevivieron fueron entregados en adopción a afines a los gobernantes franquistas.

De entre las guardianas las presas distinguían a la superiora sor María Aranzazu Vélez de Mendizábal «por lo mala que era». «Le pusimos el mote de sor «Pantera blanca» porque tenía el hábito blanco pero el corazón muy negro», apuntó una superviviente. «Todas las monjas eran unas déspotas y les faltaba humanidad», dejaron escrito las demás.

Diez prisioneras con sus "monjas guardianas"Diez prisioneras con sus «monjas guardianas»

Las presidiarias fueron sometidas a la férrea disciplina impuesta por las monjas de la orden Mercedarias –hasta negaban la leche a los niños pequeños- y eran frecuentes las palizas y violaciones a las que les sometían las monjas.

En todos los pueblos se conocen historias parecidas. «Pregunta, pregunta», me reta una señora. En Berriatua, sin ir más lejos «en el pueblo de al lado de Lekeitio, a partir de mayo de 1937 cortaron el pelo a otras siete y fusilaron a otras dos», dice tajante para acallar las preguntas.

Oropesa (Toledo) , Montilla (Córdoba), Marín (Pontevedra), La Peña (entre Jaca y Ayerbe), Fuente de Cantos (Badajoz)… son algunos de los otros ejemplos de esta práctica extendida. No hay territorio ni municipio en el que las mujeres no pudieron evitar el rapado sistemáticocomo forma de castigo.

Un grupo de niñas y jovenes rapadas en Montilla ( Córdoba) haciendo el saludo franquista.Un grupo de niñas y jovenes rapadas en Montilla ( Córdoba) haciendo el saludo franquista.

El general Gonzalo Queipo de Llano –la máxima autoridad militar de Sevilla–, solo cinco días después de empezada la guerra civil, decía en la radio: «Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a sus mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que pataleen y forcejeen». 

Feminicidas de altas esferas

Los instigadores o altos mandos del levantamiento militar no escondían sus pretensiones ante la opinión pública.

Queipo de Llano, uno de los militares golpistas más feroces y máxima autoridad en Sevilla, lanzó este mensaje contra la mujer en Unión Radio Sevilla, perteneciente a la Cadena Ser tan solo cinco días después de empezar la guerra civil: «Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y de paso también a sus mujeres […] Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen».

Queipo de Llano lanza uno de sus discursos propagandísticos por la radio.Queipo de Llano lanza uno de sus discursos propagandísticos por la radio.

Ahí no acaba todo

Las «liberadas» que vivieron esos episodios volverían al ámbito privado del hogar, avergonzadas y estigmatizadas. Hasta que les volvía a crecer el cabello, las mujeres se escondían en sus casas y se cubrían el pelo que no tenían con un pañuelo (en el caso del País Vasco tapaban la cabellera con una txapela).

En muchas ocasiones, al ver que no llevaban «sus vergüenzas a la vista», los falangistas les arrancaban las telas que protegían sus cabezas cuando las veían por las calles para así aumentar su vergüenza.

Pero el rapado del cabello y las purgas de ricino no fueron las únicas formas represivas y ejemplificadoras. En el peor de los casos, las mujeres se enfrentaron a agresiones sexuales, a abusos y a violaciones por parte de las fuerzas falangistas, moras y regulares o cualquiera que las consideraba exclusivamente un cuerpo y se creía el derecho de hacer uso de la fuerza contra ellas.
En ocasiones, fruto de estas relaciones no consentidas se dieron infinitos casos de embarazos no deseados.

Pura Sánchez, autora de la represión de las mujeres en Andalucía (2009) cree que en la guerra civil al igual que «en las guerras antiguas, como en las guerras contemporáneas, (…) la mujer es considerada un territorio en el que el hombre proyecta sus deseos». Por eso, era frecuente que, sufrieran el acoso de los autoridad y hombres con poder que les pedían relaciones sexuales para favorecer a familiares encarcelados.

Al igual que los hombres, sufrieron brutales torturas en interminables interrogatorios para dar cuenta del paradero de amigos y conocidos contrarios al franquismo , fueron obligadas a realizar trabajos forzados y las excluyeron de la sociedad de diversas maneras.

Cuatro mujeres rapadas al cero por los franquistas en Oropesa (Toledo) por ser familiares de republicanos.  Fundación: Pablo IglesiasCuatro mujeres rapadas al cero por los franquistas en Oropesa (Toledo) por ser familiares de republicanos.  Fundación: Pablo Iglesias

Cabe destacar que como subraya Ana Verdugo en Represión franquista sobre mujeres (2012) «muchas de ellas habían ejercido de cargos públicos durante la República, como alcaldesas y concejalas, o distintas profesiones como farmacéuticas, enfermeras o maestras». Les fue prohibido trabajar condenándolas a la más absoluta miseria.

Patxi Juaristi Larrinaga (Markina-Xemein, 1967) es Doctor en Sociología y ha publicado numerosos artículos y libros relacionados con la Guerra Civil. Habla de una «represión atroz generalizada» contra la mujer que «cambió de raíz» su forma de vida.

Los partidarios de Franco eliminaron de golpe todos los avances y los derechos que habían conseguido las mujeres en la República. «Una de las banderas del régimen franquista fuese esa», afirma el experto. Durante décadas, se valieron del fanatismo religioso, misógino y homófobo para moldear la cimientos del machismo más opresor. La familia, la tradición y Dios estaban por encima de cualquier otra cosa y bajo el eje de esta triada, la mujer era sometida a la cultura patriarcal más humillante.

Las «incorregibles» eran fusiladas sin ningún miramiento y a acababan enterradas en fosas comunes.

A las «rojas» les fueron arrebatados muchos bebés para acabar en manos de familias acaudaladas, una práctica normalizada gracias a la cooperación de religiosas y doctores que operaron en una red organizada hasta bien entrada la democracia.

Justicia y reparación

Las difamaciones sobre las Trece Rosasvertidas abiertamente y sin ningún tipo de rigor histórico que ha vertido el secretario general de VOX, Ortega-Smith, y la escalada de declaraciones guerracivilistas de sus socios en Madrid, deja de manifiesto que sin alimentar rencores, hay que hacer un ejercicio de memoria colectiva.

Las difamaciones sobre las Trece Rosasvertidas abiertamente y sin ningún tipo de rigor histórico que ha vertido el secretario general de VOX, Ortega-Smith, y la escalada de declaraciones guerracivilistas de sus socios en Madrid, deja de manifiesto que sin alimentar rencores, hay que hacer un ejercicio de memoria colectiva.

Ahora, más que nunca, es necesario que conozcamos el pasado que nos pertenece para que generaciones venideras sean conscientes de lo peligroso que es el fascismo y lo importante que es proteger una democracia. No se trata de que reconstruyamos aquella oscura época en la que cambió el modo de vida y la convivencia de toda la sociedad, sino de conocer lo que hemos podido dejar atrás y cerrar heridas en un acto de sanación.

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«Hay que recordar que nosotros estábamos tranquilos», opina el familiar de una de las víctimas, «nosotros no iniciamos la guerra y nos acusan por habernos defendido», zanja el tema. 

Gabriel Akordarrementeria perdió a su madre hace cinco años. Rosario «Akorda», su ama era una de las lekitxarras a las que raparon el pelo pensando que nunca sería libre e independiente. «Se equivocaron», asegura. «Ya que el martirio que vivieron era un tema tabú, sería bonito que hablásemos por ella, se lo merecen», manifiesta abiertamente.

Akordarrementeria se despide, nos sin antes haber prometido que la próxima vez que vea a Koldo Goitia, el alcalde de Lekeitio, le pedirá que haga un homenaje público a «las rapadas que tenían sus nombres, fueron señalas y han sido olvidadas».

Sin embargo, en la copia borrosa que preserva la memoria siguen presentes. Cada una de ellas aún vive en las cabezas de quienes se acuerdan de sus nombres. Debería estar prohibido por ley no recordar. 

Fuente: Público

 

 

 

 

 

Centro Cultural José Saramago proyección del documental Los Labios Apretados

Hoy día a las 11:30 en el Centro Cultural José Saramago proyección del documental Los Labios Apretados con la presencia de Sergio Montero, director del mismo.

«Los Labios Apretados» es un largometraje documental de investigación sobre la Revolución de Octubre de 1.934 en España. Este acontecimiento poco conocido en la historia social es el comienzo de un trayecto a través de la memoria colectiva.

En 2005, Sergio, el hijo de un minero asturiano emprende un viaje a Buenos Aires sin saber que, en paralelo, inicia otro viaje: el de la memoria. Allí descubre un acontecimiento histórico de talla mundial que ocurrió al lado de su casa. Y en ninguna clase de Historia le habían contado nada…

El joven navega a ambos lados del océano persiguiendo la estela de la revolución; que si bien escuchó nombrar alguna vez a los ancianos de su pueblo natal, desconoce por completo.

Aguafuertes asturianas escritas desde Oviedo por Roberto Artl.

La tortura de Manuel Otero.

Dinamita para el parque San Francisco ( Oviedo). Rostro de Ramón González Peña. Revista Tiempos Nuevos.

El programa Pieces de RTPA emitía el 5 de enero esta entrevista con Sergio Montero, director del documental Los Labios Apretados.

Gepostet von Evaristo Gomez Alegria am Mittwoch, 10. Januar 2018

El pasado día 21 de noviembre el informativo de televisión española en Asturias emitió lo que les dejo a continuación acerca de nuestro documental Los Labios Apretados.

Gepostet von Evaristo Gomez Alegria am Donnerstag, 30. November 2017

Los Labios Apretados trailer oficial

En 2005, Sergio, el hijo de un minero asturiano emprende un viaje a Buenos Aires sin saber que, en paralelo, inicia otro viaje: el de la memoria. Allí descubre un acontecimiento histórico de talla mundial que ocurrió al lado de su casa. Y en ninguna clase de Historia le habían contado nada…El joven navega a ambos lados del océano persiguiendo la estela de aquella revolución; que si bien escuchó nombrar alguna vez a los ancianos de su pueblo natal, desconoce por completo.

Gepostet von Los Labios Apretados am Dienstag, 16. Oktober 2018

NO TE LO PUEDES PERDER!!